El 19 de Octubre del 2009 jornaleros agrícolas migrantes fueron el testimonio vivo en el congreso del estado de explotación, pobreza y olvido.

Enla sede del Poder Legislativo local se realizó el foro denominado “Voces de los jornaleros agrícolas migrantes en el Congreso del Estado”, en el que participaron diputados, funcionarios de los tres ordenes de gobierno y niños, niñas, hombres y mujeres agricolas migrantes.
Cifras estiman que existen 3.1 millones de Jornaleros Agrícolas, de los cuales 1.2 millones son migrantes internos. En Michoacán más de 100 mil jornaleros son la mínima cifra que da cuenta de historias de explotación y hacinamiento. Es la migración de los que jamás han existido, de los olvidados, de los pobres que vienen a dejar su vida por temporal para llevarse sólo la misma pobreza que los traerá de vuelta.
Los jornaleros agrícolas migrantes son un grupo de pobladores que regularmente salen de sus comunidades de origen en busca de trabajo y sustento hacia distintas zonas agrícolas, como es el caso de Michoacán, a donde llegan con su familia, insertándose en los mercados laborales regionales, pero enfrentan cotidianamente diversidad de problemas laborales, salariales, educativos, de salud, entre otros.
La migración interna rural-rural es un fenómeno poblacional importante y creciente que ha sido poco estudiado; ante la falta de oportunidades en sus comunidades de origen, alrededor de tres millones de personas se desplazan cada año hacia distintos puntos de la geografía mexicana en busca de trabajo. Con todo, las condiciones sumamente precarias en la inmensa mayoría de los casos, los bajos sueldos, la nula o baja escolaridad de las familias de jornaleros agrícolas, han establecido un circulo perverso entre pobreza y rezago sociodemográfico que mantienen permanentemente pauperizados a miles de hogares mexicanos que se dedican a esta actividad.
Consecuencia de la precariedad del ingreso económico de la familia campesina, se acompaña inexorablemente la inserción de los hijos menores al mercado de trabajo. La fuerza infantil se convierte en un elemento indispensable para la manutención familiar.
De acuerdo con el articulo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece de manera explicita que esta prohibida la utilización del trabajo de los menores de 14 años. Por su parte, la ley federal del trabajo expresa en los artículos 173 al 180, la prohibición del trabajo a los menores de 16 años. Los menores de 14 a18 años pueden trabajar siempre y cuando su jornada laboral no exceda de 6 horas
Sin embargo, los niños jornaleros desde los 6 años empiezan a colaborar en tareas agrícolas, luego, en corto tiempo aprenden a manejar instrumentos de trabajo y participan en actividades de siembra y recolección, siendo necesario que el trabajo infantil sea tan duro y prolongado como el de sus padres.
Uno de los efectos del trabajo infantil es el daño que causa a niñas y niños en su desarrollo físico, psíquico y social, así como a su salud y a su vida. El ejercicio de un trabajo repetitivo, las largas jornadas, la intensidad y monotonía del trabajo, dañan seriamente el organismo infantil. Expuestos a enfermedades infecciosas, desnutrición y vulnerabilidad a los riesgos por agroquímicos y accidentes dados por los tipos de trabajo que realizan.
En Michoacán son 40 municipios los que registran actividad jornalera agrícola, cifra que se extiende todos los días. Las zonas de mayor actividad se dan en la tierra caliente de Huetamo, Taretan, Apatzingán, Los Reyes y Yurécuaro. Al encuentro asistieron jornaleros agrícolas de Apatzingán, Huetamo y Tanhuato que levantaron su voz a las autoridades federales y estatales para exigir equidad y justicia. Los niños migrantes exigieron su derecho a jugar, a ir a la escuela, en vez de trabajar largas jornadas agrícolas o cuidar a sus hermanos pequeños.
El trabajo infantil, extingue las posibilidades de niñas y niños de asistir a la escuela para convertirse en pequeños jornaleros. Pero el niño jornalero, es antes que nada, y cualquier otra cosa, niño. Y por ende, debe ser prioridad de las autoridades poner atención a este grupo, por demás vulnerable.

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