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Identidad en Perspectiva

Ruben Espinosa

 

Para UPN LIE

 

La identidad podría definirse como los rasgos que distinguen a un sujeto de otro, su pertenencia a un grupo en función de rasgos en común y que es reconocido por este y los otros,  en su semejanza y diferencia. Ocupa un lugar y un tiempo específicos dentro de las relaciones sociales, en estas se construye y se reconstruye.  Habita en constante movimiento y transformación en nuestras propias configuraciones subjetivas del modo en que entendemos nuestra relación, con nuestros semejantes humanos y seres vivos, con nuestra familia, con nuestro entorno, con nuestro país, con los demás, con el mundo.

En la diferencia podemos reconocernos, a nosotros mismos y reconocer al otro. Las perspectivas actuales nos invitan a reconstruir  las antiguas concepciones raciales y discriminatorias para enriquecer nuevas formas de relaciones sociales.

 

El sujeto esta inserto en la sociedad durante toda su vida, Aristóteles diría, somos animales sociales por naturaleza. El proceso de socialización ocurre en tanto, como un proceso de por vida,  abierto, en constante evolución y cambio. Todos los días podemos romper un rasgo,  o construirlo, enriquecerlo o perderlo. Es nuestra constante relación con el mundo que nos rodea, y al que pertenecemos. La conciencia y el modo en que nos insertamos en la sociedad y aprendemos de ella, o seguimos sus reglas.

 

La identidad se refleja  y se desarrolla en los sujetos que la hacen suya,  los mexicanos somos el resultado de lo que hemos heredado de nuestra cultura, no solo del discurso nacionalista,  también, de lo que aprendimos en nuestro pueblo, la familia, de nuestras propias decisiones al significarnos parte de un grupo o de otro.

 

La existencia de las minorías étnicas, o regionales, son el reflejo de de la diversidad. Los contenidos culturales de cada región caracterizada y particularizada desde su geografía, modo de vivir, influencia, historia y  cosmovisión, son la fragmentación multicultural de que nos habla el autor de Paradigmas de la Identidad. La configuración de las identidades significa entender como es que ocurre y se articulan los elementos que intervienen en las relaciones sociales.

 

La configuración de la identidad ocurre cuando se integra relacionalmente la existencia del sujeto que la hace suya,  y el grupo que lo diferencie, o integre. La pertenencia trascurre en tanto existan elementos comunes entre los sujetos como su historicidad étnica, sus reglas y forma de organizarse, su lengua, su religión y cosmovisión, sus técnicas y conocimientos, sus ideas y valores éticos.

 

La multiculturalidad se refleja como rasgo de la movilidad social, así como de los medios informativos. En mi pueblo, la televisión y el Internet, representan los educadores del pueblo, el sistema económico global a su vez, es determinante en  el tipo de contenido en los medios, principalmente enfocados a determinar el valor de las personas en función de su posesión de bienes materiales. A consecuencia de las sociedades de consumo, los valores humanos y éticos, por mencionar algunos, han ido perdiendo importancia, dado que no son valores que favorezcan la venta o el consumo.

 

El resultado de una cultura multiculturalidad, del sometimiento del estado ante el poder económico, de la pobreza, de la ignorancia, de la familia que tiene que buscar las oportunidades en el norte. Son factores implícitos que se reflejan en nuestro repertorio cultural de muchas formas y  fragmentaciones, así  como se ve al mirar por el prisma reflectante. El movimiento y superposición de los rasgos de manera dinámica, tal como el reflejo fragmentado y colorido en un caleidoscopio  nos ilustra metafóricamente para comprender la complejidad y fragmentación del proceso al que nos referimos.

 

En relación con la identidad mexicana, tiende a su desvanecimiento, dado al precario estilo de vida colectivo. La disolución de la identidad nacional es el resultado de nuestra historia de explotación y despojo, y del debastador sistema global que nos conduce a la hegemonía de las sociedades.

 

En México, la idea de una identidad colectiva, entendemos que existe a partir del discurso nacionalista e integrador. Los esfuerzos del estado por integrarnos en una definición  homogénea de nosotros mismos. Sea por los periodos de exaltación nacionalista o como  reacción a   los procesos mundiales como especie de negación de la cultura global. Lo claro es que la idea de una identidad colectiva, integradora y totalitaria, podría significar una generalización abstracta y difusa, con muchas inconsistencias y devenir en una entelequia.

 

Sin embargo, si asumimos el problema pues de la necesidad de reconfigurar y revalorar la identidad colectiva, tiene que ver entonces con la recuperación de la identidad mexicana que tiene relación con la soberanía nacional.  Entendemos soberanía como «poder absoluto y perpetuo de una República, y que reside en el pueblo, en un territorio especifico que determina, en nuestro caso,  el ser mexicanos.  El punto es que el sistema hegemónico de  la globalización es contrario a la soberanía de los pueblos. Respondemos y servimos a los intereses del poder económico, por encima de nuestra soberanía. La construcción de la soberanía en México, por lo tanto, no ha sido fácil, en este momento no podemos decir que somos un estado soberano a pesar de lo que digan los discursos del estado.

 

En conclusión, el problema de la cultura y la identidad en mi comunidad y en México, tienen que ver con varios aspectos y delimitaciones conceptuales. Primero entender la cultura como la configuración de la conducta aprendida y de los resultados de la conducta, cuyos elementos comparten y transmiten los miembros de una sociedad, y que esta misma es abierta y en constante movimiento y construcción, esto nos permite considerar que podemos modificar las tendencias hegemónicas impuestas.

 

Por otro lado, diferenciar el concepto de identidad en su acepción individual y colectiva. De manera individual, se refiere a la  configuración de nuestra pertenencia,  del sujeto que la hace suya a partir de  una serie de rasgos distintivos y las integra relacionalmente a la sociedad. Freud dice la identificación  es la  operación mediante el cual el sujeto se constituye.

 

La identidad colectiva, por lo tanto tiene que ver con la delimitación de estos rasgos distintivos entre un grupo y otro. Aquí se inserta el concepto nación, y que es donde nos devienen los problemas, como nación históricamente hemos vivido circunstancias adversas y complejas, en la construcción del estado nación, como mencionábamos antes, el despojo y la explotación del pueblo. La ruptura de la diferencia entre los conquistados y conquistadores, es todavía una realidad cultural difícil de superar, sobre todo porque ahora el dominio es también ideológico y cultural.

 

En este sentido, el concepto de identidad colectiva, y más precisamente el concepto de identidad mexicana, debemos entender que se inserta como un proceso socializador dentro de una cultura  hegemónica. El problema y la pregunta es ¿la revalorización o reconfiguración de la identidad colectiva, en este caso la identidad mexicana, es la alternativa para contrarrestar la hegemonía impuesta por el sistema global, misma que transgrede la soberanía y justicia de los pueblos?

 

Si asumimos que si, entonces hay que partir de que la identidad es fragmentaria, que somos el resultado del proceso histórico de lo que ha sido nuestra nación y el lugar que ocupamos dentro del sistema global. El contexto en el que nos situamos permite, darnos cuenta que no será fácil determinar rasgos identitarios que estimulen la reconfiguración que ayude a contrarrestar la tendencia,  el texto El indio desindianizado (BONFIL, Batalla Guillermo, 1991) nos plantea una propuesta, desde la perspectiva del concepto de lo indio, no como resultado de las necesidades turísticas y de consumo del sistema, sino como recuperación de nuestra historicidad y rasgos ancestrales y étnicos, que tienen que ver con nuestro lenguaje,  usos y costumbres. El indio desde sus orígenes, como rasgo distintivo y colectivo.

 

Conceptualmente, si afirmamos que el sujeto se reconstruye a si mismo, la identidad es algo que hace suyo a partir de lo que determina en sus juicios de valor, de lo que hace para ser. Partimos de la idea que modificará al sujeto, hasta convertirlo en sujeto concreto. Esta premisa es entonces fundamental para el sujeto, ahora bien, no es el  único argumento de transformación, como hemos visto, la construcción de la identidad es un estado conciente y voluntario. Sin embargo,  influyen también factores exógenos, determinados por la cultura, entendida como la transmisión de conductas y el tejido de significados, que se articulan en constante movimiento. El estado y las políticas públicas deben proporcionar también la transformación cultural a partir de la inserción de nuevos significados a viejos esquemas que significan un óbice  dentro del proceso de reconfiguración y transformación cultural, desde una perspectiva que integre la diversidad, historicidad y valor a los rasgos culturales que   nos definen, y pueden darle peso significativo a una identidad colectiva.

 

Bibliografía

GIMENEZ, Montiel Gilberto (2002) “Paradigmas de identidad”

ALBERTI, Manzanares Pilar (1994) “La Identidad de género y etnia desde una perspectiva antropológica”.

BONFIL, Batalla Guillermo (1991) “Lo indio desindianizado”

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